CONTRALORÍA SOCIAL

La Contraloría Social se define como un mecanismo innovador de participación ciudadana, orientado fundamentalmente al control y vigilancia de las acciones de gobierno por parte de quienes resultarán ser los beneficiarios de las mismas. Constituye una práctica de transparencia y de rendición de cuentas, que permite que los beneficiarios de las acciones de gobierno, de manera organizada, vigilen que los proyectos, servicios y obras, sean proporcionados con eficiencia, honestidad, oportunidad y calidad.

Una línea de trabajo que se desarrolló en estos dos años fue el diseño del SAMSS (social accountability multi scalar system). Este modelo consistió en el monitoreo y seguimiento de partidas gubernamentales específicamente diseñadas para mejorar las capacidades de lectura y de matemáticas básicas por parte del gobierno federal, dando énfasis al seguimiento “vertical” de estas partidas, desde el gobierno federal a los gobiernos estatales, y de ahí a las escuelas.

Este modelo tiene dos grandes características:

En primer lugar, se basa en el análisis de políticas sustantivas de lectura y matemática, alejándose de los esquemas clásicos de contraloría social en educación, que se centran en el monitoreo a la infraestructura general o a programas específicos. Buscamos, de esta manera, enfocarnos en políticas sustantivas.

En segundo lugar, buscamos hacer un monitoreo vertical (federación-estados-escuelas) de estas políticas, privilegiando una perspectiva que no confrontara en las escuelas maestros y padres de familia.

El análisis de estos años se basó en la identificación de los programas adecuados, así como el seguimiento a nivel estatal, así como en el diseño de cédulas de vigilancia para el nivel escolar, esperando poder desarrollarlo en las siguientes etapas del proyecto.

Este sistema se creó por dos razones:

1.- Porque no había información específica que relacionara los resultados de MIA con las políticas oficiales orientadas a estos aprendizajes.

2.- Porque las acciones existentes de CS, incluyendo el tema educativo, se han caracterizado por ser arriba-abajo, sin participación ni involucramiento de los ciudadanos.

En este sentido, una de las cosas que aprendimos con MIA es que la movilización ciudadana en educación se tiene que enfocar en los aprendizajes, más que en los “insumos”; lo que esperan los estudiantes, padres de familia y comunidad en general es que los niños aprendan en la escuela, y para eso se movilizan. Por eso nos parece importante vincular el monitoreo con las políticas específicas para fomentar la lectura y mejorar las matemáticas. Este modelo se creó para generar información que permita comprender los malos resultados obtenidos por ausencia de políticas educativas sustantivas, o por su mal financiamiento y operación, y para involucrar a la comunidad educativa, en una estrategia no adversativa, en el monitoreo de las políticas y programas que debieran estar llegando a las escuelas, y que no sabemos si efectivamente están llegando.

A continuación se presenta el informe general del Monitoreo Ciudadano-MIA a políticas públicas relacionadas con los aprendizajes básicos en lectura y matemáticas.

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